Latinos en el fútbol:

¿Cuál es el modelo en Estados Unidos para no dejarlos atrás?

  En los Estados Unidos nos perdemos de mucho talento latino. Bajo el modelo de “pagar para jugar” en las academias de fútbol, se necesita más  creatividad y compromiso para poder crear mayores oportunidades para latinos. (Foto cortesía de Street Soccer USA)

En los Estados Unidos nos perdemos de mucho talento latino. Bajo el modelo de “pagar para jugar” en las academias de fútbol, se necesita más  creatividad y compromiso para poder crear mayores oportunidades para latinos. (Foto cortesía de Street Soccer USA)

Escrito por Jon Solomon

Traducido por Oscar León

jon.solomon@aspeninstitute.org

Johnny Martínez jugará fútbol universitario este otoño - y lo estará haciendo como un estudiante de negocios con una beca académica de la Universidad de Lady of the Lake. Es el primer graduado de la Academia Urban Soccer Leadership (USLA), que en el 2010 comenzó a ayudar a los jóvenes del área urbana de San Antonio a jugar futbol y avanzar hacia oportunidades universitarias.

Más podrían surgir. El ex alcalde de San Antonio, Ed Garza, quien fundó la USLA, indicó que el hermano menor de Martínez ya ha visitado varias universidades en Boston y quiere asistir a Duke por motivos académicos.

"Estos niños nos están forzando a conectar y generar redes de contacto en todo el país", explicó Garza.

Otra forma de expresarlo: "Deja de desearlo y empieza a trabajar por ello", menciona Martínez al describir su frase favorita en el sitio web de su nuevo equipo.

Sin embargo, Martínez es un caso atípico entre los jóvenes latinos dentro del modelo de fútbol estadounidense. Mientras los latinos menores de 18 años constituyen el 25 por ciento de la población de los Estados Unidos dentro de ese grupo de edad, estos abarcan sólo el 12.3 por ciento de hombres y el 7.4 por ciento de mujeres jugadoras de fútbol en el NCAA (National Collegiate Athletic Association). 

La brecha habla sobre la estructura y la cultura del deporte en los Estados Unidos a nivel juvenil. En muchos países alrededor del mundo, el fútbol sigue siendo un juego que genera igualdad y que es accesible a las poblaciones de bajos recursos. Todo lo que necesita una persona, son una pelota y un espacio para jugar. En los Estados Unidos, el fútbol juvenil tiene un modelo de pagar para jugar, el cual ha sido dominado por la clase media suburbana desde el auge del deporte en los Estados Unidos en los años setenta. Es un sistema donde las familias pueden llegar a gastar $5,000 al año para acceder a equipos de clubes y torneos en búsqueda de una beca universitaria.

Bajo este modelo es donde muchos jóvenes latinos, cuya cultura se identifica a menudo por su pasión por el fútbol, son dejados atrás.

  El ex-alcalde de San Antonio, Ed Garza, creó la Urban Soccer Leadership Academy para niños necesitados. Muchos expertos creen que es un modelo que puede funcionar en otras partes del país. (Foto cortesía de Urban Soccer Leadership Academy)

El ex-alcalde de San Antonio, Ed Garza, creó la Urban Soccer Leadership Academy para niños necesitados. Muchos expertos creen que es un modelo que puede funcionar en otras partes del país. (Foto cortesía de Urban Soccer Leadership Academy)

"Hay más niños jugando fútbol de manera desorganizada en este país que fútbol organizado", comenta Doug Andreassen, que fungió recientemente como presidente del Grupo de Trabajo de Diversidad de la Federación de Fútbol de Estados Unidos (U.S. Soccer Federation), el organismo rector del deporte. "Ni siquiera estamos cerca de llegarle a esos niños. A los cuales, les encantaría que la Federación de Fútbol de Estados Unidos hablara acerca de ellos y que se pregunte: "¿Cuál es el camino para estos niños, sí no tienen 5.000 dólares al año?"

La cantidad promedio gastada anualmente por una familia con un niño que juega al fútbol es de $1,472, y algunas familias llegan a pagar hasta $5,500, según investigadores del estado de Utah que realizaron una encuesta que incluía a familias con niños de tan sólo 8 años que participan del deporte en todos los niveles, desde un nivel recreativo hasta la élite. Ese promedio es inferior al de lacrosse ($7,956), al de hockey ($7,013), al de béisbol/softball ($4,044) y al de fútbol americano ($2,739), pero sigue representando una gran demanda financiera para muchas familias latinas.

Para ser claros, muchos niños de bajos recursos, no sólo los latinos, son olvidados. El enfoque en el fútbol a menudo gira en torno a los latinos debido a su gran población en Estados Unidos, y el menor ingreso promedio en los hogares, $45,148 en comparación con $62,950 para los caucásicos y $77,166 para los asiáticos. A pesar de la desaceleración del crecimiento demográfico entre los latinos, estos aun representan el 54 por ciento del crecimiento de los Estados Unidos entre 2000 y 2014, según un análisis del Centro de Investigación Pew de la Oficina del Censo de los Estados Unidos.

A medida que crecen las barreras en las posibilidades de acceso al sistema de clubes, que cada vez más domina el modelo del fútbol, la tasa nacional de participación en el fútbol juvenil para todos los diferentes grupos étnicos ha disminuido. Un poco menos del 8 por ciento de los niños de edades comprendidas entre 6 y 12 años juegan al fútbol de manera regular, según la última encuesta de participación en deportes de la Asociación de la Industria del Deporte y Aptitud. Esto constituye una disminución del 26 por ciento desde el año 2011.

El atletismo y la lucha libre son los únicos deportes que experimentaron una mayor pérdida de participación en ese período. El béisbol y el baloncesto, los únicos dos deportes más populares que el fútbol, erdieron a niños a un ritmo mucho más lento (alrededor del 11 por ciento cada uno).

“Hay una gran cantidad de talento (latino) que se pierde", cuenta Garza. "Cuando pienso que las universidades o profesionales no son capaces de aprovechar este gran mercado, es el mismo desafío que tienen los clubes juveniles de fútbol. Parte de ello es cómo hacerlo, y la otra parte es el compromiso para hacerlo".

Más allá de las barreras económicas, líderes de fútbol base como Garza, identifican una serie de desafíos para tratar de involucrar y mantener a los jóvenes latinos en el deporte: 

• Falta de lugares seguros y viables para jugar en comunidades de bajos ingresos

• Falta de transporte a prácticas y partidos

• Falta de entrenadores juveniles preparados

• Pocos entrenadores latinos capacitados en habilidades fundamentales

• Barreras administrativas: conocimiento sobre cómo constituir una organización sin fines de lucro

• Barreras de idioma: entrenadores y administradores que no hablan español intentando conectarse con niños y familias latinas

• Barreras culturales: la dificultad en la mezcla de cultura latina con el juego suburbano de Estados Unidos

• Preocupaciones de inmigración: temor de proporcionar documentos e información durante el proceso de registro que podría ser utilizado en contra de la familia por el gobierno

"Sabemos que si son una familia de inmigrantes, somos un poco más sensibles", cuenta Garza. "Tratamos de no guardar ningún documento para los equipos con jugadores de mayor edad que viajan especialmente cerca del puesto de control fronterizo, los padres son muy reacios a dejar ir a sus hijos".

Involucrar a más latinos de bajos recursos no es simplemente encontrar más talento para el canal que conduce a los equipos nacionales, el cual es el enfoque principal de la Federación de Fútbol de Estados Unidos. Los innovadores del fútbol base como Garza cuentan que quieren crear vidas más saludables, vías hacia la educación universitaria y comunidades más integradas.

En los Estados Unidos, el 42 por ciento de los latinos sufre de obesidad, en comparación con solo un tercio de los caucásicos, según el informe de Disparidades Raciales y Étnicas en 2016. La tasa de deserción escolar hispana en las escuelas secundarias disminuyó de 32 por ciento en 2000 a 12 por ciento en 2014, según el Centro de Investigación Pew. Sin embargo, sólo el 15 por ciento de los hispanos tienen una licenciatura o estudios superiores, y están por debajo de la población afro descendiente (22 por ciento), los caucásicos (41 por ciento) y los asiáticos (63 por ciento).

Algunos organizadores de fútbol juvenil también entienden el gran impacto que el deporte puede tener en el empoderamiento de las mujeres en las comunidades latinas. Expertos en el área mencionan que debido a su formación cultural, las mujeres latinas son a menudo pasadas por alto en la participación deportiva. Esto debido a que muchos padres deben trabajar muchas horas por salarios bajos y  generalmente se les pide a las mujeres que ayuden a cuidar a los hermanos menores o tomar un trabajo de tiempo parcial.

"Estamos viendo más niñas latinas que están interesadas en el fútbol", menciona Diego Zegarra, gerente de desarrollo y proyectos especiales de la Fundación Comunitaria Park City (Utah), que utiliza los deportes para integrar a los latinos en la comunidad. "Pero todavía hay ese estigma de que el fútbol es una cosa de niños".

Garza intenta mantenerse al tanto de quién está aportando latinos de bajos recursos al fútbol, y aun no ve muchas organizaciones de fútbol que lo estén intentando.

"Entiendo el por qué teniendo en cuenta los desafíos", indicó. "Somos un trabajo en progreso. Los desafíos son tan grandes que a menos que tengas un grupo comprometido de líderes y voluntarios para implementar la visión, todo se convierte en un desafío a diario para conseguir completar una temporada de fútbol. Tienes que ser capaz de sobrellevar la tormenta de los primeros años para demostrar a la gente que estás aquí para quedarte y es algo en lo que se debe invertir".

Y esto viene de uno de los innovadores más exitosos en el área. Imaginen los desafíos que enfrentan otros líderes.

¿Cómo se adapta el modelo de fútbol estadounidense, adaptado a las familias de ingresos más altos, a las necesidades de los latinos con menos dinero? ¿Cómo pueden los líderes aprovechar el poder y la pasión por un deporte para mejorar las vidas de los jóvenes latinos?

 

¿Cuál es el rol de la Federación de Fútbol de Estados Unidos?

Andreassen no necesita imaginarse los desafíos. Durante un par de años fue el presidente del Grupo de Trabajo de Diversidad de la Federación de Fútbol de Estados Unidos. Fue también presidente de Washington Youth Soccer durante nueve años, organización que supervisa el fútbol juvenil en ese estado.

En un momento dado, el equipo de trabajo de Andreassen propuso que la Federación de Fútbol de Estados Unidos creara una academia de liderazgo nacional. El objetivo sería llevar el fútbol a la juventud desfavorecida y "capacitar a los líderes para crear, administrar, jugar y sostener programas de fútbol comunitario", según una presentación de PowerPoint que Andreassen compartió con el Programa de Deportes y Sociedad del Aspen Institute.

El concepto era que la Federación de Fútbol de Estados Unidos, a través de patrocinadores y asociaciones, apoyaran a las comunidades desatendidas y éstas pudieran aprender sobre temas como el desarrollo de alianzas, el alquiler de campos, la recaudación de fondos y la declaración de impuestos a fin de que éstos pudieran disfrutar de oportunidades similares a zonas más favorecidas y ligas suburbanas. La idea era implementar el modelo de Garza en San Antonio alrededor del país. Sin embargo, Andreassen observó que un desafío importante es que las diferentes regiones tienen necesidades distintas.

"Pensamos que teníamos que educar a los líderes comunitarios, no a los líderes del fútbol obre el tema", dijo Andreassen. "Armé toda esta estrategia para la junta directiva de la Federación de Fútbol de Estados Unidos. Ha estado dos años delante de ellos y no han hecho nada. Esto no es una crítica. Es simplemente la forma en que funciona".

Andreassen menciona que la mejor palabra para describir al grupo de trabajo hoy es "inactivo”, agregando que no está seguro de los motivos. Otro miembro del grupo de trabajo, Ben Lear, confirmó que el grupo ya no se encuentra activo.

El sitio web de la Federación de Fútbol de Estados Unidos incluye 16 comités y grupos de trabajo; el Grupo de Trabajo de Diversidad es el único grupo sin ningún nombre de contacto o información. "Estamos debatiendo acerca de los próximos pasos para el Grupo de Trabajo de Diversidad", menciona el director de comunicaciones de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, Neil Buethe, en un comunicado.

"La pregunta que siempre me hago es si nosotros como aficionados al fútbol en este país queremos que el juego sea el tercer deporte (detrás del baloncesto y el fútbol americano), ¿dónde está la diversidad?", dijo Andreassen. "Cuando llamas a MLB, la NFL o a la Federación de Tenis, o eliges cualquier deporte, y haces averiguaciones para hablar con los funcionarios encargados de la diversidad, cada deporte tiene el suyo. Verás que esos deportes están realmente dedicados a encontrar jóvenes desatendidos. Llama a la Federación de Fútbol de Estados en busca de un funcionario encargado de diversidad. Mira su página web. No encuentras a ninguno”.

Tab Ramos, entrenador de la selección nacional masculina sub-20 de Estados Unidos, dijo que nunca ha oído hablar del Grupo de Trabajo de Diversidad en la Federación de Fútbol de Estados Unidos.

"Necesitamos expandir nuestro departamento de identificación de talento y asegurarnos de averiguar dónde están los latinos", dijo Ramos. "Esto no necesariamente significa que necesitamos cambiar como alguien que no es afiliado maneja sus propias ligas. Creo que tenemos que salir y observar más jugadores".

  Street Soccer USA esta encontrando espacios más pequeños para que niños necesitados jueguen fútbol. Aproximadamente un 45% de los participantes de Street Soccer USA son hispanos. (Foto cortesía de Street Soccer USA)

Street Soccer USA esta encontrando espacios más pequeños para que niños necesitados jueguen fútbol. Aproximadamente un 45% de los participantes de Street Soccer USA son hispanos. (Foto cortesía de Street Soccer USA)

Sin embargo, Ramos comenta que el fútbol estadounidense está haciendo "un trabajo bastante bueno" en la búsqueda de talento latino emergente y se siente "bastante confiado" que la mayoría de los jóvenes jugadores destacados están siendo identificados. La principal forma en la que la federación afronta el desafío, mencionó, es a través de aproximadamente 200 clubes afiliados en todo el país que se encargan de preparar el talento de los equipos nacionales. Los clubes de la Academia de Desarrollo de los Estados Unidos se encuentran en más de 40 mercados, la mayoría de ellos en áreas metropolitanas grandes, y éstos ofrecen becas para jugadores de bajos ingresos a partir de la categoría Sub-13.

Las becas eliminan una barrera, aunque las familias mantienen los retos de costos y el tiempo para trasladar a los jugadores a las sesiones de entrenamiento durante todo el año en estos clubes. El director de exploración de La Federación de Futbol los Estados Unidos, Tony Lepore, indicó que algunos equipos de clubes federales ahora usan camionetas para transportar a los jóvenes.

"No es sólo el costo de la matrícula, es el costo diario", dijo Lepore. "Estamos mucho mejor que hace 10 años. Aunque creo que es un problema continuo y un gran desafío, especialmente en los niveles más jóvenes, donde es más un modelo de negocio que un modelo de desarrollo de jugadores".

De acuerdo con Soccer América, 13 de los 21 jugadores del equipo de Ramos en la Copa del Mundo sub-20 de 2013 eran hispanos. Sin embargo, para el 2015, el número de jugadores hispanos se había reducido a seis y "la sutileza y el arte habían sido reemplazados por el poder y el atletismo", escribió Soccer América. Ramos mencionó que busca a los mejores jugadores, no específicamente a los jugadores latinos, por lo que las fluctuaciones en el origen étnico son inevitables.

"Todo el mundo quiere hacerlo mejor", dijo Gulati sobre la diversidad en un artículo de 2016 de The Guardian, agregando que encontrar tantos futbolistas como sea posible es una prioridad importante para la Federación de Futbol de Estados Unidos.

Gran parte del mejor trabajo está siendo realizado por la Fundación de Fútbol de los Estados Unidos, que está afiliada pero no controlada por la federación. Creada con fondos sobrantes de la Copa del Mundo de 1994 que se realizó en Estados Unidos, la fundación tiene su propia junta directiva y ha hecho del desarrollo de la juventud a través del deporte en ciudades desatendidas su máxima prioridad. Trabajando con ciudades, clubes de la Liga Mayor de Fútbol, rganizaciones filantrópicas y corporaciones, ha transformado 84 espacios urbanos en su mayoría en mini-campos de vecindad, con otros 221 proyectos totalmente financiados en camino, menciona Ed Foster-Simeon, CEO de la fundación. Entre los grupos con los que se ha asociado se encuentra Street Soccer USA, que trae el fútbol a los jóvenes desamparados y marginados.

"El programa Lugares Seguros para Jugar (Safe Places to Play) de la Fundación de Fútbol de Estados Unidos se enfoca en las comunidades desatendidas y garantiza que los espacios de juego estén disponibles para la comunidad en su conjunto", cuenta Ed Foster-Simeon, Presidente y CEO. “La Fundación también garantiza que se dé prioridad a los programas gratuitos después de la escuela".

En agosto, la fundación anunció una asociación con Target para construir 100 mini-campos más para 2020, comenzando con tres en Chicago. Target ha dedicado $6 millones para apoyar el proyecto. La fundación menciona que trabajará con cada comunidad para asegurarse que cada campo ofrezca programas gratuitos a los jóvenes y sirva como centro de la comunidad.

El desafío consiste en crear vías para que los jóvenes se transfieran a ligas organizadas sostenibles, así como también a los clubes privados que dominan el camino que conduce a becas universitarias y oportunidades de élite. Estructuralmente, las principales barreras de acceso permanecen en el sistema de fútbol estadounidense, especialmente cuando se compara con los canales de otros deportes.

Eso se puso en evidencia en el 2015 cuando el periodista Roger Bennett y el profesor de economía de la Universidad de Chicago, Greg Kaplan, produjeron un estudio comparando los antecedentes de cada miembro del equipo nacional de fútbol masculino de 1993 a 2014 con cada jugador All-Star de la NBA y NFL Pro Bowl en el mismo período. Se compararon los datos socioeconómicos de los códigos postales de los jugadores. El estudio encontró que los jugadores de fútbol provenían de comunidades que tenían mayores ingresos, educación y clasificación de empleo y que eran más caucáseos que el promedio de Estados Unidos. Los jugadores de la NBA y la NFL venían de comunidades que se clasificaron por debajo del promedio en esos mismos indicadores.

Por ejemplo, el ingreso promedio de los hogares de los jugadores de fútbol de los Estados Unidos entre el 2008 y 2014 fue de $68,266 muy por encima del promedio de los Estados Unidos ($52,762) al igual que de los jugadores del NBA All-Stars ($52,701) y del NFL Pro Bowlers ($51,139). Los ingresos en los hogares en las comunidades de jugadores de fútbol en Estados Unidos entre 2008-14 cayó un 6 por ciento en comparación al 1993-97, cuando las comunidades de fútbol tuvieron una brecha aún mayor con los jugadores de élite de la NFL y la NBA. Kaplan menciona por correo electrónico que el estudio, publicado por primera vez por The Guardian, nunca fue publicado o ampliamente difundido.

"El enfoque final que la Federación de Fútbol de Estados Unidos y la MLS están tomando, es bastante limitado", mencionó Lawrence Cann, CEO de Street Soccer USA. "No es realmente lo suficientemente amplio como para abarcar a mucha gente que no está en la pantalla del radar. Las asociaciones estatales son realmente las que están facultadas para dirigir el fútbol. Me parece que tiene que ser una construcción desde abajo hacia arriba. La Federación de Fútbol de Estados Unidos siempre va a luchar desde arriba hacia abajo para marcar una diferencia”.

 

"Si lo ignoramos, el problema se va a agravar"

Los defensores latinos del fútbol desarrollan soluciones generalmente por su propia cuenta. En el sur de California, Hugo Salcedo, director de MaxinMotion, organiza entrenamientos gratuitos, clínicas de futbol y torneos de jugadores para 16 ligas independientes. De los 25,000 jóvenes la mayoría son hispanos.

Salcedo, quien ha servido en puestos ejecutivos en la Federación de Fútbol de Estados Unidos, la FIFA y la MLS, dijo que no recibió ni buscó ayuda de la Federación de Fútbol.

"Yo no culpo (a La Federación de Fútbol de Estados Unidos)", menciona Salcedo. "Están tan en lo suyo que nunca le han dicho a ninguna de nuestras ligas, 'No perteneces aquí.' (El diálogo) sería útil para que ellos puedan saber, en primer lugar, que no estamos trabajando contra La Federación de Fútbol de Estados Unidos, en segundo lugar, para que puedan prestar atención a las ligas independientes.

Garza, fundador de la USLA en San Antonio, es invitado con frecuencia a hablar con asociaciones estatales de la federación (también hablará en el 2017 Project Play Summit en un panel dedicado a explorar modelos de fútbol latinos). Él ha hecho el intento durante años de llevar una franquicia de la MLS a San Antonio en conjunto con la ampliación del grupo de jugadores jóvenes latinos para ser vistos.

"Si lo ignoramos, el problema se va a agravar", menciona Garza. "Creo que MLS y la Federación de Fútbol de Estados Unidos ven que hay un mercado más grande y sin explotar allí. Eso es lo que estamos tratando de resaltar, que es realmente una inversión de negocios para la MLS servir a este mercado desatendido”.

El 29 por ciento de los millenials hispanos encuestados en 2014 indicaron que habían jugado al fútbol en los últimos 12 meses, según un informe de la agencia deportiva Octagon. Eso es 232 por ciento más alto que la población promedio de los Estados Unidos, informó Forbes.

El interés hispano en el fútbol no se está traduciendo en el número de entrenadores. Sólo cinco de los 22 principales entrenadores de la MLS son de una población minoritaria, uno más que en 1998. Esto a pesar que la MLS solicita a los equipos desde 2007 entrevistar a candidatos de poblaciones minoritarias para ejercer como entrenadores principales, entrenadores asistentes, entrenadores juveniles y directores técnicos.

El director de la academia FC Dallas, Luchi Gonzalez, dijo que los equipos de la MLS tienen el deber de ayudar a construir jugadores y entrenadores latinos. Durante años, los equipos de la MLS han competido contra las academias juveniles en su mercado para atraer a los jugadores más talentosos, comenta González.

"Creo que estamos creciendo más allá de eso y sabemos que somos el único club profesional en Dallas, así que es una realidad para nuestros muchachos llegar a ser  profesional, no sólo un sueño", dijo González. "El siguiente paso es devolver y quizás conectarse mejor con la comunidad en la preparación de entrenadores. Tal vez se necesita que los clubes profesionales se asocien con programas recreativos más pequeños y también ayudarlos con su plan de trabajo.”

Los afiliados de la Federación de Fútbol de Estados Unidos no ignoran la necesidad de hacer esto. El programa de menores de la Federación de Futbol de Estados Unidos, la organización de fútbol juvenil más grande del país, tiene un programa llamado Soccer Across America (antes conocido como Soccer Start), que introduce el juego a comunidades que aún no han sido atendidas por clubes y ligas existentes. Está enfocado en niños de bajos recursos económicos.

"Para aumentar la participación, necesitamos llevar el deporte a las zonas que de otro forma no tendrían un lugar seguro para jugar", menciona Chris Moore, CEO de Youth Soccer de Estados Unidos.

Donde se crean campos de fútbol, os municipios necesitan asegurarse de generar compromisos de inclusión a fin de asegurar que los niños mal atendidos tengan acceso a estos campos, dijo Andreassen. Muchos latinos vienen de áreas donde un pedazo de césped o cualquier espacio abierto significan jugar libremente al fútbol. En los Estados Unidos, este terreno es a menudo utilizado por las ligas con la capacidad económica y conocimiento para obtener permisos. A veces, los desacuerdos sobre el acceso a los campos resultan en llamadas a la policía, haciendo que los jugadores latinos migren de un campo a otro, dijo Andreassen.

Garza no piensa que la MLS y La Federación de Fútbol de Estados Unidos puedan dar las soluciones. Más bien, cree que corresponde a las comunidades locales poner las piezas en su lugar con el gobierno local y las asociaciones para crear modelos que a su vez, generen una respuesta y un apoyo más substancial de la federación, así como también de la MLS.

El Aspen Institute identificó cuatro organizaciones, grandes y pequeñas; de la  Costa Este, Costa Oeste y Suroeste; que ofrecen ejemplos prometedores de cómo servir a los jóvenes en las comunidades latinas. Estas son sus historias:

La Academia Urban Soccer Leadership abre las puertas para los latinos en Texas

MaxInMotion empodera a las ligas de fútbol SoCal Latino para que puedan ayudarse a sí mismas

Street Soccer USA construye confianza a nivel nacional con niños desatendidos

La Fundación de la Ciudad de Park City observa la integración a través de la recreación en Utah